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jueves, 24 de agosto de 2017   02:45 
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Columnas de Opinión
Gustavo Anibal Medina Carneiro
Gustavo Anibal Medina Carneiro
Análisis del narcotráfico en América Latina

Desde hace más de diez años, los grandes cárteles de la droga se convirtieron en una gran empresa transnacional y se han instalado en América Latina y desde allí sus tentáculos alcanzan a todo el planeta.

 

En América Latina, tomemos como ejemplo a México. Según la DEA, la agencia de lucha contra las drogas de EE.UU., el narcotráfico genera 25 mil millones de dólares anuales en México. De esa astronómica suma se desprende por qué los cárteles de la droga han diversificado su poderío económico, con la práctica de otros tipos de hechos punibles, ligados al narcotráfico: el tráfico de armas, extorsión, secuestro, piratería, trata de blancas, prostitución de menores, pornografía, cobro de cuotas a comercios.

 

La violencia relacionada con el narcotráfico y el abuso de las drogas ha continuado en alza en América Latina a pesar de los esfuerzos desplegados por los gobiernos para combatirlo. Según el informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) publicado en Viena, no hay país de la región que se salve del problema de las drogas.

 

Así, Colombia, Bolivia y Perú siguen conformando la principal región mundial de cultivos de arbusto de coca y producción de cocaína, que se vende sobre todo en Estados Unidos y Europa a través de rutas terrestres, aéreas y marítimas que pasan por Centroamérica y, cada vez más, por África.

 

El informe recuerda que la superficie total de cultivos ilícitos del arbusto de coca en los tres países latinoamericanos aumentó en 2007 un 16 por ciento respecto al año anterior, hasta las 181.600 hectáreas. Sólo en Colombia, que sigue a la cabeza como principal abastecedor de cocaína, las áreas de plantaciones ilegales alcanzaron las 99.000 hectáreas, un 27 por ciento más que en 2006.

 

Las redes latinoamericanas de narcotráfico han establecido una cooperación entre sí para algunas operaciones, en las que "emplean especialistas" como químicos, capitanes de barco, pilotos y expertos financieros para las diversas actividades que requiere su negocio delictivo.

 

En los países de América Central, que principalmente sirven de ruta de tránsito de la droga del sur hacia el norte, preocupa especialmente la implicación en las organizaciones criminales de las "maras" o pandillas callejeras.

 

Alrededor de 5.000 pandillas de El Salvador, Guatemala y Honduras actúan en México, con jóvenes reclutados por narcotraficantes radicados en México, destaca el informe.

 

La corrupción, un sistema judicial dotado de escasos recursos, la falta de confianza pública y la débil acción de la ley, siguen siendo factores que obstaculizan la lucha contra las drogas en los países de la región.

 

En cuanto al consumo, el primer estudio comparativo sobre el uso indebido de drogas en seis países de Suramérica colocó a Argentina en el primer puesto como consumidor de cocaína, seguida de Uruguay, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador.

 

También en Argentina se registran los consumidores de cocaína más jóvenes, pues un 25 por ciento tiene menos de 16 años, mientras preocupan las llamadas "drogas para citas con violación", sustancias que administran delincuentes a sus víctimas para cometer contra ellas diversos delitos.

 

El tema es que este problema tal vez no tenga una solución definitiva, pero el trabajo de prevención es importante. Los tentáculos del narcotráfico aún son fuertes y los índices de corrupción en todos los niveles —desde policías hasta presidentes— lo han permitido. No pensemos que este es un problema ajeno acá en Pedro Juan Caballero, lo vivimos a diario.


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