el nordestino
viernes, 20 de octubre de 2017   14:49 
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Columnas de Opinión
Diego Ignacio Lozano
Diego Ignacio Lozano
El espíritu navideño está en nosotros mismos
La época de Fin de Año y Navidad trae consigo una serie de exigencias y dificultades que muchas veces nos genera estrés.

El estrés es la manera en que reacciona el cuerpo frente a alguna situación que sobrepasa su capacidad de afrontamiento, como suele suceder en Navidad. Las reacciones emocionales frente al estrés son: la ansiedad, sensación de agotamiento, irritabilidad, falta de ánimo, tristeza, pudiendo desembocar hasta en depresión. Y esto es en gran medida por la fuerte incitación al consumo que recibimos.

Si bien los valores que dan sentido a la Navidad  se  conservan intactos, lo que ha cambiado es la forma de vivir y sentir las fiestas navideñas. Hoy la Navidad tiene un significado marcadamente  consumista.

La ostentación de los bienes que ofrece el mercado define la condición social de los individuos. El consumismo desenfrenado no deja espacio para otra actividad que no sea comprar. Esta situación genera una  carencia de sentido para hablar de espíritu navideño.

No está mal comprar y regalar. Es parte de la vida moderna y del ciclo de trabajo, producción y consumo; el aumento del poder adquisitivo de la clase obrera para que pueda comprar su propia producción. Está mal excedernos en el gasto monetario y físico que esto demanda.

Lo que no debemos olvidar es la solidaridad, porque para muchas personas son días de tristeza, de soledad y desamparo.

El espíritu de la Navidad está en nosotros mismos. Si dejamos de tener en cuenta esto y la religiosidad, hablar hoy día de espíritu navideño resultaría prácticamente un sarcasmo.

(Editorial publicada en elnordestino.com edición impresa 14 del mes de Diciembre de 2014).

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