facebook
el nordestino
martes, 27 de junio de 2017   03:02 
facebook twitter gmail
version movil

Columnas de Opinión
Gustavo Anibal Medina Carneiro
Gustavo Anibal Medina Carneiro
El peligro de la carrera armamentista en Sudamérica

Todavía queda en la memoria de algunos, aquellos tiempos en los que Sudamérica era una zona infestada por las guerras: Colombia vs Venezuela, Perú vs Chile y Bolivia, y muchas otras. En años recientes, sin embargo, ha habido una aparente tranquilidad entre todos y ha reinado una supuesta paz.

Tanto es así que parecería una locura declarar que esta paz pronto podría quebrantarse. Pero una carrera armamentista ha comenzado, para sorpresa de todos y estas carreras, por lo general, siempre anteceden a grandes guerras. Y Venezuela, indiscutiblemente, acaba de ponerse a la cabeza de esta corrida maldita.

Nadie emprende una carrera armamentista (compréndase por "carrera armamentista" una ampliación súbita y en gran medida del arsenal, no así la manutención de éste, o la adquisición de unas pocas armas adicionales), si no piensa usar las armas, o al menos una buena parte de ellas. Por ello, hay dos razones para iniciarla. La primera, como forma preventiva, ante un posible ataque de un país igual o más poderoso. La segunda, como preparación para iniciar un ataque. Venezuela argumenta que se está armando para repeler una inminente invasión por parte de Estados Unidos, pero este argumento no tiene bases, e incluso es absurdo. Para Estados Unidos de Norteamérica, una guerra contra Venezuela sería más costosa de lo que podría ganar ahí, con el petróleo y todo, y no sería apoyada por la opinión pública estadounidense.

Sí sería probable, por otra parte, que el gigante del norte patrocine a los movimientos de oposición y alguna probable revuelta en un futuro. Entonces esta carrera sería para aplastar a esa posible rebelión. Pero, más de 100 mil rifles AK-103, una versión modificada del fusil de asalto AK- 47, una licencia para producir estas armas y la munición en Venezuela, 30 aviones caza Sukhoi Su-30 y 30 helicópteros militares, ¿Para detener una posible rebelión? No, esos armamentos no son para parar una revuelta, son para cometer un genocidio, o para enfrentarse a otro país.

Así, viendo que un ataque contra Venezuela por parte de un país extranjero no es probable y por lo tanto no puede ser un motivo real para armarse así, quedan dos posibilidades: 1) Hugo Chávez está planeando en secreto la forma de iniciar una guerra con uno de sus vecinos; o, 2)  Hugo Chávez está por cometer graves atrocidades contra su propio pueblo. Quizá no de inmediato, ya que actualmente no se ve un causal de guerra o de rebelión evidente, pero sí en un futuro, es probable que eso busque. Cualquiera de las dos, de cualquier forma, representa el fin de la paz en la región.

Cuando alguien se rearma genera celos en el vecino. Y esto adquiere un sabor especial en Sudamérica donde varios países mantienen conflictos históricos, luchan por el liderazgo, tienen líderes en las antípodas ideológicas y una carga de mutua desconfianza.

Las siete bases militares que Colombia permitirá usar al Ejército de Estados Unidos en el marco de un nuevo acuerdo entre ambos países ha sido el disparador de una nueva polémica sobre si la región está poniendo la mira con demasiada asiduidad en el rearme militar.

El convenio militar entre Colombia y EE.UU. despertó la desconfianza en varios países de la región y obligó al presidente colombiano, Álvaro Uribe, a salir de gira para explicar los alcances del acuerdo.

La reacción de su par venezolano, Hugo Chávez, no se hizo esperar. Además, de un nuevo rifirrafe diplomático y comercial, el mandatario anunció un nuevo pacto de rearme con Rusia.

Y el ex presidente cubano, Fidel Castro, salió a defender el derecho de Venezuela a rearmarse para hacerle frente al emplazamiento de las bases.

En una región sin perspectivas de una conflicto armado serio, ¿tiene sentido que Chile tenga cientos de tanques de guerra? ¿o que Venezuela compre 100.000 fusiles Kaláshnikov AK47? ¿y que Brasil planee la construcción de un submarino nuclear? ¿No es acaso una región pacífica?

En los últimos años el gasto militar en Sudamérica aumentó considerablemente.

Para el Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar fue de US$ 34.000 millones el año pasado, lo que representa un aumento del 50% en los últimos diez años.

En tanto, de acuerdo al Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por su sigla en inglés) con sede en Londres el gasto se incrementó un 91% entre 2003 y 2008, si se toma en cuenta a toda América Latina y el Caribe.

En una región donde alrededor de un tercio de la población es pobre, esas cifras generan, por lo menos, indignación.


Comentarios
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad