el nordestino
jueves, 23 de marzo de 2017   09:14 
facebook twitter gmail

Columnas de Opinión
Gustavo Anibal Medina Carneiro
Gustavo Anibal Medina Carneiro
El Poder Judicial y el Ministerio Público necesitan un 20 de Abril
Hay un dicho oriental que dice que hasta los muertos cambian; de carne a cenizas. Y realmente es así.

¿Quién podría imaginarse, años atrás, que la poderosa ANR sucumbiría ante el hartazgo popular? Es que los vientos de cambio, que empezaron a soplar en todo el continente, llegaron al Paraguay.

Si analizamos la historia política de la humanidad, nos daremos cuenta que coincidente con el fin de la Unión Soviética, muchas cosas han cambiado en las ultimas dos décadas, al menos en política: hay más mujeres ocupando espacios de poder, incluso casi ya en un pie de igualdad con los hombres; ya no se divide al mundo en derecha e izquierda, sino que generalmente se es de centro; la democracia se afianzó en el mundo y líderes genocidas como Sadam Hussein, pagan por sus crímenes políticos de lesa humanidad. Pronto también pagará el mayor de todos: George Busch.

Los vientos de cambio pronto llegarán a Cuba, a Corea del Norte, a China, a Irán. Y llegaron inclusive a la sociedad más renuente al cambio: la sociedad yanqui. Así como era impensable que la ANR sea derrocada en Paraguay, también era impensable que en los Estados Unidos de Norteamérica haya una mujer candidata a Presidenta; y más, era inconcebible que un negro, descendiente directo de esclavos africanos, fuera el candidato con mejor chances de suceder al también genocida George Busch.

Pero, ante todas estas transformaciones político-culturales en el mundo y específicamente en Paraguay, queda latente una pregunta: ¿seguirá también los vientos de cambio el Poder Judicial y el Ministerio Público?

Antros de la perdición, de la codicia y de la corrupción, el Poder Judicial y el Ministerio Público necesitan, urgentemente, un 20 de abril.

Y el cambio tiene que ser radical. Si posible, una reforma constitucional que de al Poder Judicial y al Ministerio Público la independencia efectiva de los poderes políticos, eliminándose el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y el Consejo de la Magistratura.

Debe crearse una Orden de Abogados fuerte, como en la República Federativa del Brasil, integrada por profesionales del fuero, electos personal y directamente por sus pares, con un mandato de cinco años, y que este organismo, mediante una serie de requisitos previos que tiendan a preclasificar a los postulantes como edad, promedio universitario, tiempo de enseñanza universitaria y ejercicio de la profesión, etc., llame a convocatoria para que los candidatos a Magistrados Judiciales, desde los Ministros hasta los demás inferiores, y, también, los Agentes Fiscales, accedan a los cargos judiciales. Una vez que se haya hecho una clasificación previa de los postulantes por criterios objetivos, que se les aplique pruebas orales y escritas de conocimiento general, gramática española y lengua guaraní, conocimiento general del Derecho, y conocimiento específico del fuero para el cual se está concursando.

Los Ministros y demás Magistrados Judiciales deben acceder al cargo con mandato permanente, hasta la muerte, jubilación o remoción por mal desempeño en sus funciones y corrupción definidas en ley. Con esto se evitaría la situación actual en virtud de la cual los Magistrados mendigan ante los políticos de turno para que, cumplidos sus mandatos, sean reconfirmados.

La remoción de los Magistrados en los casos previstos, debe tramitarse por medio de un sumario ante la propia Orden de Abogados, la que, en un plazo no mayor de tres meses, debe pronunciarse, absolviendo o condenando al Magistrado en cuestión. Esta resolución debe ser inapelable.

Sin embargo, de no ser posible una reforma constitucional que aplique esos cambios estructurales, al menos debe cambiarse a algunas personas que integran el Poder Judicial y el Ministerio Público.

Se iniciará bien si varios de los Ministros de la Corte Suprema de Justicia y algunos miembros del Tribunal Superior de Justicia Electoral, son removidos por Juicio Político. El motivo es conocido por todos y no necesita explicación. Y más que conocimiento, debe buscarse a personas honestas. Probablemente, sea difícil encontrar en Paraguay a 9 jurisconsultos honestos, que llenen las vacancias que se producirían en caso de un parcial cambio de la Justicia. Pero hay que intentar.

De haber jefes honestos, ya los Magistrados inferiores y Agentes Fiscales tendrán que adecuar sus conductas.

De lo contrario, seguiremos teniendo Magistrados coimeros, con autos mau. También terminará la existencia de Magistrados que ganan siete millones de guaraníes al mes y tienen Mercedes Bens de cuarenta mil dólares.

Comentarios
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad